¿Cómo vestir a un lactante?
La higiene del bebé implica necesariamente un constante cambio de sus ropitas, actividad que se convierte en una relación cotidiana y básica desde los primeros días y que adquiere tanta importancia como el lavado o la alimentación. y así como el bebé suele mostrar expresiones placenteras cuando se le desviste, puede enojarse o expresar su disgusto al sentir que sus movimientos se limitan por la ropa. Por eso es importante que estos actos se realicen sin brusquedad y vayan siempre acompañados de palabras tiernas, caricias y juegos que para la criatura representen una fiesta.
Hay que aprender a hacer las maniobras más adecuadas para ponerle la ropa sin forzar sus miembros.
1.- Estire con las dos manos la abertura de la prenda y, manteniéndola tensa, encájela en la cabeza del bebé; con un gesto rápido, bájela primero por delante -procurando no rozar su carita, en especial la nariz y las orejas- y luego por detrás.

2.- Con una mano, arrugue la manga y ensanche bien el borde; con la otra, doble el bracito del bebé y guíe su puño para que pase por la abertura. Luego, mientras con una mano sostiene su mano, con la otra deslice suavemente la manga por su brazo. Repita esta operación con la otra manga.

3.- Baje la parte delantera de la prenda por el pecho; levante al bebé por las piernas y baje la parte posterior. Pase la prenda por el abdomen y ya puede ajustarla en la entrepierna.

4.- Comience a poner el cobertor por las piernas Con una mano, mantenga abierta la entrada de la pierna de la prenda; con la otra, flexione suavemente la pierna del bebé e introduzca su pie por la abertura hasta encajarlo en la punta. Haga lo mismo con la otra pierna. Siga con los brazos y páselos por las mangas con la técnica explicada anteriormente.

5.- Ya se puede abrochar la prenda por delante, comenzando por la parte inferior y siguiendo hasta el cuello. Compruebe que el bebé esté cómodo, que las mangas no le cubran las manos (en todo caso, doble los puños) y que los pies no estén oprimidos.

El lavado de su ropa
* Puede lavarla a mano o, preferiblemente, a máquina, pero siempre aparte, nunca con la ropa de la casa.
* Use un jabón especial para ropa delicada, que no sea ácido ni tenga componentes biológicos; el mejor es uno para ropa infantil
* No añada blanqueadores, suavizantes ni otros aditivos comunes, porque toda sustancia química puede irritar la suave piel del bebé.
* Aclare abundantemente si lava a mano, para que no queden restos de jabón.
La ropa del niño
* Conviene que todas sus prendas, incluso la ropa de cuna, sean de fibras naturales: algodón, hilo, lana, etc. Las fibras artificiales dificultan la transpiración y no son absorbentes, por lo que favorecen la aparición de irritaciones y, además, pueden dar lugar a reacciones alérgicas.
* Elija ropas cómodas, de tallas amplias, que no ciñan su cuerpo, pues le restarían movilidad. Por el mismo motivo, si hace frío, es preferible ponerle varias prendas finas y no una muy gruesa.
* Los sistemas de cierre más seguros son los broches, las cintas de tela y las tiras de velcro. Si las prendas llevan botones, éstos han de ser grandes y planos y estar situados en la parte de atrás, fuera del alcance de sus manos y de su boca.
* Un surtido excesivo acaba siendo inútil: recuerde que el bebé crece con gran rapidez y las prendas suelen quedar pequeñas antes de gastarse por el uso.
* La elección de las prendas debe regirse por criterios de comodidad y seguridad para el bebé y no por la belleza o la originalidad de su atuendo: ¡no lo someta tan pronto a los imperativos de la moda!
Lo mínimo necesario
Verano
En la época calurosa, la ropa debe ser ligera y holgada, para permitir la circulación de aire y la evaporación del sudor.
1.- Pilucho sin mangas, que se abre por abajo, muy práctico a la hora de cambiar los pañales.

2.- Traje de punto de algodón, muy cómodo para el bebé y fácil de poner y quitar.

3.- Conjunto de dos piezas.

4.- Pijama delgado, por si refresca por las noches.

Invierno
En la época fría hay que abrigar al bebé, pero nunca en exceso.
1.- Pilucho de manga larga de punto de algodón y calcetines, para cuando no hace mucho frío.

2.- Pilucho amplio de terciopelo, como alternativa al anterior cuando la temperatura es más baja.

3.- Pijama de invierno, abierto por detrás, para mantener al bebé abrigado durante toda la noche.

4.- Pilucho de manga corta de punto de algodón, para poner sobre los pañales como ropa interior.
